La compañía de automóviles BMW rediseñó su proceso de venta de autos con el afán de ser líder en la rama automotriz, atendiendo pedidos específicos de los clientes, satisfaciendo así los gustos más excéntricos y necesidades particulares.
Pero existía un problema: las entregas del producto tardaban meses en cumplirse por lo que varios compradores se abstenían y preferían comprar alguno que ya estuviera listo para utilizar, inclusive de la competencia.
Dentro de las acciones llevadas a cabo por la compañía se realizaron los pedidos vía internet notificando así de forma automática la solicitud al área de producción. Esto resultó ser una mejora sustancial de la actividad de venta de automóviles, ya que los proveedores y fabricantes tenían una mejor organización de los procesos y se proporcionaba inmediatamente una fecha de entrega al cliente de máximo un mes.
Con estos servicios aumentaron las ventas de BMW posicionándolo como un líder indiscutible en el sector automotriz.